MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ BETANCOURT “LA MONEDITA”: EL LIDERAZGO DE LAS TRES MENTIRAS EN ARHCOS
- josepeperomero32
- 10 abr
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La Asociación de Recursos Humanos Coahuila Sureste (ARHCOS), nació para profesionalizar el ecosistema de recursos humanos en el sureste del estado, construir confianza entre empresas y elevar estándares. Sin embargo, hoy la historia es muy distinta, pues su conversación pública se reduce a lo que ninguna organización seria debería tolerar; dudas de legitimidad, señalamientos de conflicto de interés y una fractura interna que no deja de crecer.
En el centro del desgaste está Miguel Ángel Muñoz Betancourt, apodado por sus críticos como “La Monedita”, una etiqueta incómoda, sí, pero que resume lo que muchos consideran un doble discurso que le ha salido carísimo a la asociación, describiendo a su actual presidente como el líder de “las tres mentiras”.
Y no son ocurrencias, son tres cuestionamientos que, repetidos por expresidentes y afiliados inconformes, explican por qué ARHCOS perdió el piso.

Primera mentira: “Soy lo que ARHCOS exige”.
Si los estatutos demandan que la conducción recaiga en perfiles estrictamente vinculados a la práctica corporativa de Recursos Humanos, entonces el debate no es personal, es institucional. Quien encabeza una asociación debe cumplir no solo con la forma, sino con el perfil que la organización se impuso para proteger su propósito. Si no lo cumple, el liderazgo nace con una grieta estructural y en el caso de Miguel Ángel Muñoz Betancourt, su perfil es de abogado, no de Administrador de RH.
Segunda mentira: “Defiendo a las empresas afiliadas”.
Aquí el problema deja de ser administrativo y entra en el terreno ético. Los señalamientos públicos sobre una posible incompatibilidad, entre presidir una organización de empresas y, al mismo tiempo, litigar o representar intereses que las confrontan, son dinamita reputacional. ARHCOS no es un club social, es un organismo que debería operar bajo la lógica básica de confianza. Y en confianza, el conflicto de interés no se “explica”, se evita, pero Muñoz Betancourt ha sido señalado por demandar empresas afiliadas al organismo desde que era vicepresidente, bajo el amparo de Luis Xavier Galindo Valdés y el respaldo de su compadre Juan Sesatty.
Tercera mentira: “Soy presidente por respaldo”.
En cualquier asociación, la legitimidad no vive en el acto protocolario, sino en la percepción de que hubo reglas, participación y representación real. Cuando una dirigencia se sostiene con división, con fundadores alejados o con afiliados que se desmarcan, la presidencia puede ser “legal” en papel, pero se vuelve políticamente inviable. Y esa inviabilidad se traduce en una sola cosa; pérdida de peso público. Esto último describe lo que ha ocurrido con ARHCOS desde que se destapó el jugoso negocio de su actual presidente.

Es por ello que el intento de “rescatar” a ARHCOS sumando adeptos en medio del conflicto suena a estrategia de supervivencia, no de reconstrucción. Porque lo que se está perdiendo no es un padrón, se está perdiendo el activo más caro de cualquier organismo, la credibilidad.
Si la estrategia es seguir “estirando” la situación, la asociación no solo no se va a recomponer, se va a degradar y corre el riesgo, sin duda, de desaparecer.





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